El Simpático Neumático

La etiqueta del neumático se convierte en una ayuda perfecta para el comprador

Durante mucho tiempo se ha echado en falta un sistema regulador que indique claramente las prestaciones de un neumático, de forma que tanto comprador como vendedor tuvieran un conocimiento real de las gomas. Desde noviembre de 2012, el etiquetado europeo de neumáticos se ha convertido en esta herramienta, mejorando la seguridad en carretera así como el respeto por el medio ambiente, teniendo en cuenta que se ayuda a reducir el consumo de carburante y las emisiones de ruido y, por tanto, reduciendo el impacto que el transporte por carretera pudiera tener sobre el medio ambiente.

Según estudios recientes, la implantación de la etiqueta en los neumáticos se ha convertido en una de las herramientas esenciales para los compradores de neumáticos. Un elevado porcentaje de estos (superior al 70%, según un estudio del fabricante Goodyear Dunlop) se sirve de la información que aparece en estas indicaciones para adquirir las gomas que mejor se ajustan a las prestaciones del vehículo, así como al tipo de conducción para el que van a ser utilizados. Desde el punto de vista del vendedor, la etiqueta del neumático se ha convertido en una herramienta más a la hora de realizar la venta, dado que más de la mitad de ellos utilizan la información que aparece en ellas como argumento de venta.

El parámetro esencial (en lo que respecta a conductores de turismos) que los usuarios tienen en cuenta es el agarre sobre mojado. De hecho, para gran parte de los encuestados (por encima del 50%) es uno de los aspectos principales que le hacen decantarse por un neumático. Como no podía ser de otra manera, y más teniendo en cuenta el momento de crisis en el que nos encontramos, los conductores, de igual manera, otorgan vital importancia a la resistencia del neumático, traducida en un menor gasto de combustible y una vida útil mucho mayor. Por otro lado, la reducción del ruido exterior es importante para un gran porcentaje de los conductores.

No hay que olvidar que la implantación del etiquetado en los neumáticos es obligatoria desde el 1 de noviembre de 2012. Sin embargo, no son pocas las voces críticas con este sistema regulador, teniendo en cuenta que no contempla parámetros que podrían ser de gran utilidad en la elección del neumático más apropiado. Para muchos conductores y no pocos fabricantes, se echan en falta algunas otras variables, léase duración o vida útil del neumático, adherencia en el paso por curva, agarre en circunstancias normales y, de forma global, una valoración en conjunto de todas las prestaciones.

La ausencia de este tipo de apreciaciones puede derivar en una especie de ‘competencia desleal’: mientras los fabricantes que mayores inversiones realizan en investigación y desarrollo para dotar de las mejores prestaciones a los neumáticos continúan trabajando en múltiples variables, otros fabricantes de menor capacidad concentrarían sus energías en cubrir con nota las prestaciones que indica el etiquetado, dejando de lado las características que no aparecieran en éste. De esta forma, neumáticos mucho más completos y de mayor calidad, con mayores prestaciones y, en definitiva, más seguros, aparecerán etiquetados de igual forma que otros mucho menos completos, con menores beneficios y con un nivel de seguridad menor, por lo que podrían verse perjudicados por la ausencia de ciertas características en el etiquetado.

Y no hay que olvidar que estas ausencias en lo que realmente influirían negativamente sería en la seguridad en carretera, que es sin duda el parámetro esencial que los fabricantes toman en cuenta a la hora de producir sus gomas (además de otros factores, como el respecto por el medio ambiente).

Será interesante analizar la evolución de este etiquetado, y la posible inclusión de parámetros que hagan de él una herramienta de guía definitiva en la compra de neumáticos.


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